Por Carlos López Arriaga
Nacionalidad, 1886-2026
Cd. Victoria, Tam. Mal presidente, pero versado jurista, decía JOSÉ LÓPEZ PORTILLO que ninguna reforma legal debiera tener dedicatoria hacia personas específicas, pues se legisla para el país, nunca en función de individuos.
Hoy día, el proyecto legislativo relacionado con la nacionalidad única, está siendo manejado por un sector de las redes con fines propagandísticos, como si la iniciativa hubiera nacido para frenar las aspiraciones de algún personaje concreto.
Y aunque eventualmente pueda aplicar en casos específicos, la complejidad del tema es bastante mayor y posee una dimensión histórica muy amplia, más allá del plano anecdótico.
Asignatura pendiente que, de manera concisa, podríamos ubicar en cuatro tiempos. Advirtiendo antes que se trata de una cronología rápida (de columnista), lejos de la visión exhaustiva que ofrecería un tratamiento académico. Lo básico aquí está:
(1) La ley VALLARTA de 1886. Así fue conocida la Ley de Extranjería y Naturalización, marco jurídico del porfiriato, cuyo diseño se reconoce al abogado tapatío IGNACIO LUIS VALLARTA.
Interesante personaje, extitular de Gobernación y de Relaciones Exteriores; expresidente de la Suprema Corte y exgobernador de Jalisco. Fue el candidato presidencial de los liberales en 1880, en oposición a MANUEL GONZÁLEZ, tamaulipeco y compadre de PORFIRIO DÍAZ.
La Ley Vallarta sería el primer proyecto formal que reglamentó el concepto jurídico de mexicanidad, ocupándose de dar cuerpo a las condiciones en que se adquiere o pierde la nacionalidad (artículos 30 al 33 de la Constitución).
POSTREVOLUCIÓN
(2) La Ley de Nacionalidad y Naturalización de 1934. Impulsada bajo la presidencia de ABELARDO L. RODRÍGUEZ, se preocupó por precisar quiénes son mexicanos por nacimiento, quiénes por naturalización y cuáles serían las condiciones para ello.
Reguló detalladamente la manera en que un extranjero podía convertirse en mexicano, entre otros asuntos, por la vía del matrimonio. Estuvo vigente durante seis décadas, hasta finales del siglo XX.
(3) La ley ZEDILLO de 1997. Considerada un cambio de paradigma, permitió que los mexicanos adquieran una segunda nacionalidad sin perder en automático la original. Se trataba de proteger los derechos de los migrantes que se han naturalizado estadounidenses para defenderse mejor de la terrible migra.
(4) Así llegamos a la actual propuesta de la doctora SHEINBAUM, cuyo aspecto más publicitado destaca al establecer la nacionalidad única como requisito para postularse a la Presidencia y las gubernaturas (incluyendo la Ciudad de México).
Sobre dicha iniciativa se han exagerado las cosas, pues bastará que el aspirante renuncie a su identidad extranjera para eliminar dicho candado, sin problema.
FAST TRACK
El proyecto ya fue votado en la Cámara Baja este martes 22 de septiembre, con una aprobación en lo general de 344 votos a favor, 116 en contra y una abstención, y posteriormente en lo particular con 334 a favor, 109 en contra y una abstención.
La novedad es que el proyecto ya entró a la Cámara Alta en la misma noche del martes, según reporte del senador mexiquense HIGINIO MARTÍNEZ MIRANDA, médico de profesión y Presidente de la Mesa Directiva.
La propuesta ya tiene ruta en la segunda cámara, quedando en manos de las comisiones unidas de Puntos Constitucionales y Estudios Legislativos. Con tanta prisa, la minuta estaría en condiciones de ser sometida al pleno en la sesión extraordinaria prevista para la tarde del mismo miércoles.
Al momento de cerrar esta columna (18:00 horas), el tema seguía en suspenso, con una expectativa razonable de quedar resuelto en breve. Pasando la aduana del Senado, restaría la luz verde de, al menos, 17 de 32 legislaturas locales.
Según las cuentas del doctor HIGINIO, habría el apoyo suficiente para una votación favorable. El prietito en el arroz sería el senador sinaloense ENRIQUE INZUNZA, antes morenista, hoy “independiente”, quien anunció en la víspera su voto en contra.
Y DOS PILONES…
Al respecto, cabe dar espacio a un proyecto de carácter complementario presentado el 8 de septiembre por el senador morenista de Tamaulipas, JOSÉ RAMÓN GÓMEZ LEAL, sobre el mismo 32 constitucional y los artículos 16 y 17 de la Ley de Nacionalidad.
Parece un detalle de tipo formal, pero tiene mucho de fondo, pues se refiere al camino que seguiría un aspirante a los mencionados cargos, cuando deba acreditar tal requisito. Para lo cual propone un certificado.
No basta con que diga “ya renuncié” (por ejemplo, a la gringa), sino que además lo demuestre, es decir, que sea un requisito comprobable. Tendría que abandonar la otra conforme a las leyes del país correspondiente, mediante una renuncia jurídicamente válida.
El certificado arriba referido sería la constancia de que el aspirante solo conserva la mexicana. Es la misma regla que establece ahora SHEINBAUM, solo que la iniciativa de GÓMEZ LEAL puntualiza la manera de comprobarla. Demostrar que ha renunciado a ello según las reglas de ese país.
En paralelo, la senadora oaxaqueña del Partido Verde, LAURA ESTRADA MAURO, presentó el pasado 2 de septiembre una iniciativa para que el requisito de nacionalidad única (además de gubernaturas y presidencia del país) sea extensivo a las candidaturas por el cargo senatorial. A ver como les va en comisiones.
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