Letras y Café

Letras y Café

Por Rosa Isela Arriaga Montantes.

Nuestra Música e Instrumentos a través del tiempo.

La música ha sido siempre un factor importante para la sociedad, tanto para pasar el tiempo de una manera más entretenida en los quehaceres cotidianos, como para amenizar sus fiestas y eventos importantes.

Es parte ya de nuestra vida diaria; está en la radio, en los centros comerciales, que amenizan sus ofertas a través de bocinas, utilizando un minicomponente, un reproductor de video, e inclusive a través de un teléfono celular.

¡Vaya! Hasta los tonos de llamada y espera en las llamadas telefónicas están a manera de música o canciones de moda. Y son tan variados los géneros musicales de hoy, que se nos ha olvidado el verdadero origen y significado de la música de nuestro país, México.

El hombre primitivo descubrió la música en la misma naturaleza y en su voz, y aprendió a imitarla primero, y después a crearla. En el México antiguo, la música era el lenguaje con que nuestros ancestros se reconectaban con la naturaleza (sus divinidades),  y lo hacían a través de los cantos y danzas, que acompañaban con instrumentos sorprendentes, fabricados con objetos que la naturaleza misma les ofrecía.

Las Culturas Prehispánicas tenían una admirable y firme decisión para concebir sacralidad en todo su entorno y fenómenos naturales, poseían una profunda visión de las leyes universales y sus enseñanzas, las cuales valoraban y traspasaban de generación en generación.

Para ellos, la música fue un regalo de los Dioses. En Náhuatl se hacía llamar tlatzotzonaliztli (del verbo tzotzona: hacer resonar) mientras que en maya se expresaba k’aay (música o canto).

El imitar los sonidos de la naturaleza, con sus variados instrumentos de percusión y de viento (pues los pueblos indígenas no contaban con instrumentos de  cuerda), era una manera de establecer comunicación con el cosmos (pedir oración por medio de la música), un hecho que estaba estrechamente  relacionado con la literatura, en especial con la poesía (sus líderes eran verdaderos poetas)

¡Todo tenía un significado! El baile y la música no era una práctica común para pasar el rato, como lo es hoy en día para nosotros; era más bien un factor importante para lograr conexión, como ya lo dijimos, con el cosmos y sus Dioses; porque  no solo celebraban la vida, y el nacimiento de un nuevo miembro de la familia; también celebraban la muerte, realizaban ceremonias de guerra, para obtener el triunfo sobre otros pueblos; y qué decir de las ceremonias para recibir el favor de la naturaleza, con las que podían esperar una prometedora lluvia y por lo tanto, una exitosa siembra y cosecha; o cuando se interpretaba poesía en sentido amoroso.

Cada fenómeno natural tenía una deidad, y le rendían culto a través de la música y la danza, rituales que podían interpretar por horas, frente a una fogata y/o altar, hasta el agotamiento mismo del cuerpo.

El historiador y antropólogo mexicano, Miguel León- Portilla, experto en materia del pensamiento náhuatl, nos comparte en algunas de sus obras algunos de estos instrumentos, entre los que destacan el Teponaztli, Huehuetl, Timbales,  Áyotl, Tlapitzalli, Ocarinas, Caracoles, Silbatos chichtli.

La Cultura Prehispánica posee una impresionante riqueza en instrumentos musicales, los cuales son característicos de cada cultura, y que gracias al respeto que se le guarda, aun nos es posible escucharlos en sus fiestas tradicionales y celebraciones religiosas populares.

En las plazas; en las películas y documentales; inclusive  podemos apreciarlos en  sus grabados, encontrados en los centros arqueológicos turísticos; una verdadera joya, y patrimonio de la  Nación.

La música folclórica nació del mestizaje que se dio con otras culturas extranjeras a finales del siglo XIX, con la llegada de los conquistadores;  como la europea, la americana y la africana entre otras. Y es aquí donde se introdujo a la música prehispánica, el uso de instrumentos de cuerda, de tambores con amarres de cuerda y el uso de acordes.

Este género se definió como “la expresión de los sentimientos del pueblo”  en forma de leyendas o cuentos, y particularmente en forma de coplas y cantarcillos graciosos, donde destaca la exactitud y profundidad del pensamiento.

Sin embargo, fue en los primeros años del siglo XX cuando se comenzó a promocionar el folclor mexicano; en la década de los años 1920 y 1930, se publicaron libros que estimularon el interés hacia este nuevo género, como El Folclor y La Música Mexicana, libro que fue editado por la SEP en el año de 1928, bajo el gobierno de Plutarco Elías Calles.

Lo que permitió que el sentimiento nacionalista creciera en las siguientes décadas, impulsando así el desarrollo artístico.

Pero de  todos los instrumentos musicales que han ido surgiendo, hay uno que es omnipresente, siempre ha existido,  y es el que más fascinación ha causado, y ese es la misma voz del ser humano.

Así, han ido surgiendo los conjuntos musicales,  a partir de la década de los años 40, donde el canto es parte primordial; como El Mariachi, originario del occidente de México; Las Bandas, del norte y occidente; La Música Norteña, del norte de México;  El Huapango, interpretado en tres variantes: Huapango típico o son huasteco, Huapango Norteño y Huapango de Mariachi.

 Este es además bailado sobre una tarima, y se toca en las regiones de Veracruz, San Luis Potosí, Hidalgo, Tamaulipas, Puebla, Guanajuato y Querétaro. La  Marimba, interpretada por una o más personas, y se toca con la marimba, acompañada del bajo eléctrico, contrabajo, batería e instrumentos de viento. La música que se toca son valses, sones chiapanecos, música clásica,  clásica contemporánea, etc.  

Son Jarocho, propio de los estados de Oaxaca, Tabasco y Veracruz; es un género donde se combina la danza zapateada y la poesía, cantada, con un ritmo armónico, con síncopas y contratiempos, la lirica tiene coplas cambiantes llamadas versos.

La Música y el uso de instrumentos musicales han ido evolucionando a través del tiempo. El Mestizaje de la misma ha dado a conocer internacionalmente al conjunto de Mariachi, que tuvo su periodo de florecimiento en la década de los años 40 a los años 70, y se ha convertido en Símbolo Nacional.

Querido  lector, ¡la música es lo que ameniza la vida misma!  No dude en aprender un poco mas de ella a través de un instrumento musical.

 

Amigo lector, tenga Ud. un excelente día.

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