¿ERROR O DOLO?

Han transcurrido pocos días entre dos hechos y las preguntas están a la orden del dia: conocimos de la libertad de Elba Esther Gordillo; y hace un par de días, nos enteramos que también Rodrigo Medina, el exgobernador de Nuevo León, fue absuelto de las acusaciones que le finco el gobierno de El Bronco. En ambos casos se documentó, o era del conocimiento público, el enriquecimiento inexplicable o explicable de ambos, pero resulta que son inocentes.

 

¿Cómo explicar, vaya pues, a unos y otros el resultado de las acusaciones vertidas en contra de ambos personajes? Cuando fueron acusados, medio mundo, se sintió contento porque que, al fin, se castigaría la corrupción, que sería el principio para combatir la impunidad. Pero no, no y no: en todo caso, uno se pregunta: la forma en que se hicieron las investigaciones que soportaron las acusaciones fueron dolosas, simples errores, ignorancia o irresponsabilidad.

 

CASTIGAR LOS DELITOS.

Sabemos que el Estado tiene la obligación de castigar los delitos. Corresponde a la Procuraduría, sea nacional o estatal, perseguir los delitos; por eso existe un área de Averiguaciones Previas Penales, que es donde se integran los expedientes, llamados “averiguaciones”. Tiene la tarea de investigar, hacer diligencias, hacer valer peritajes, inspecciones, con tal de comprobar los ilícitos, o los hechos delictivos, que le adjudican a la parte acusada.

 

Es historia documentada en los periódicos de como transgresores de la ley, a quienes se les imputan delitos graves, tarde o temprano salen de prisión en virtud de que la autoridad pertinente no fue capaz de “comprobar” los ilícitos. En este caso, de Elba Esther Gordillo y de Rodrigo Medina, es que no hubo elementos para procesar, es decir, las evidencias no fueron suficientes, consolidadas… en fin, como dijo Marcelo Ebrard: la absolución de Gordillo habla muy mal de la Procuraduría.

 

DEBIDO PROCESO.

En el caso de Rodrigo Medina como de Elba Esther Gordillo el Estado fue incapaz de comprobar la comisión de los delitos imputados. Pero hay otros casos, que llaman mucho más la atención, como el de Florence Cassez o el de Caro Quintero; la primera secuestradora, el segundo narcotraficante. No fueron declarados inocentes de los delitos que les achacaban, quedaron libres tan simple porque, quienes los detuvieron, quienes los investigaron, no siguieron el protocolo correcto… por el debido proceso.

 

Llaman la atención los 4 hechos que señalo porque indican, claramente, una actitud, un comportamiento de las autoridades responsables de salvaguardar la propiedad e integridad de la sociedad. No se conducen, vaya pues, con apego a la ley: quieren salirse con la suya con mañas, trampas. Es cuando, quiérase o no, tenemos que preguntarnos: si eso es dolo, hacerlo a propósito, para beneficiar al acusado o, de plano, son errores que se multiplican según sea el caso.

 

MALOS SERVIDORES PUBLICOS.

Creo que el problema es solo uno: que los servidores públicos están acostumbrados a servirse, no a servir a la sociedad; si fuera lo segundo, obvio que agentes policiacos, investigadores, jueces y magistrados, harían bien su trabajo y la percepción de la población sobre el trabajo que realizan seria otro, no el de corrupción e impunidad. Y hechos como los mencionados, quiérase o no, refuerzan la percepción de que, al ser corruptos, no quieren combatir a sus iguales.

 

Y el problema es de origen: nace de quienes gobiernan. En más de una ocasión Enrique Peña Nieto, como Presidente, pudo dar muestras de combatir, de atacar la corrupción, pero prefirió ser cómplice de la opacidad. La Casa Blanca es un caso; otros, muchos, la corrupción evidente de sus amigos gobernadores, a quienes presumió al inicio de su sexenio como una generación joven… le falto agregar: ambiciona y corrupta. Si Elba, si Rodrigo, quedaron libres: ¿sucederá lo mismo con Duarte y los gobernadores acusados de corruptos?

 

PROTAGONISTAS.

JAVIER PINTO COVARRUBIAS. Es el director de la Comisión Estatal del Agua en Tamaulipas y con su anuncio, de que racionaran el agua en 16 municipios, se apunta como un salvavidas para Oscar Almaraz: No es, pues, Victoria el único municipio que tiene problemas de agua; son 16 y es culpa de que se agotan los mantos freáticos (nivel superior de un manto acuífero). Y todo, porque no ha llovido, así que la salvación… ya no para Oscar, sino para XicoténcatlGonzálezUresti, el Presidente Municipal electo, es que haya un o varios ciclones. Y es que, recuerden, Xicoofreció que llegando va a solucionar el problema del agua.

 

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